Todos los días viene la repartidora de leche, y siempre se queda a charlar un ratico, lo cual me fastidia, porque o tengo que esperarme a que se vaya, o tengo que estar delante suya desayunando, o pasar por delante de ella para ir a asearme, y eso es algo que… me patea las tripas, por lo que, como ya lo llevo tragao, suelo esperarme a que se vaya.

Cuando ya viene la madre de Tomás, ese día estoy que me subo por las paredes, porque está mujer ha cogido afición a venir y no viene todos los días, pero viene bastante a menudo y le gusta pasar un buen rato.

Si es la mujer de mi primo, aun es mejor todavía; está acostumbra a venir al mediodía con la chiquilla, y hasta la una y media o dos menos cuarto que no viene mi primo a comer, no se mueve de mi casa.

Pero si ya como hoy, se juntan las 3, y encima coincide con mi vuelta al curro después de 4 semanas y media de vacaciones forzadas… esto ya es la pera

Atentamente, el Cascarrabias